|
Los hallazgos más espectaculares de la última campaña En la campaña 2001 fueron realizados cientos de descubrimientos, 61 de los cuales fueron rescatados y transportados al Museo. Aunque todos estos fósiles tienen gran valor ya sea científico, para colecciones o de exhibición, algunos de ellos son espectaculares. Son estos los hallazgos que durante la expedición originan una noche de festejos, aplausos, brindis y en algunos casos hasta un baile al ritmo de cuarteto. Los hallazgos que más se destacaron y que transformaron la campaña 2001 en una de las más exitosas de los últimos diez años son: Cráneo de un pequeño reptil mamiferoide (número de campo #12) Durante Mayo del 2001, fuimos a Ischigualasto con el fin de rescatar un fósil que había quedado sin extraer en la campaña 2000. Durante la semana que duró esta corta campaña mientras revisábamos algunos niveles de paleocanales encontramos algunos restos que incluían huesos largos y parte del cráneo de un pequeño reptil mamiferoide de unos 20 centímetros de largo total. Este hallazgo fue una sorpresa, pues los restos se encontraban dentro de un tipo de rocas que considerábamos hasta ese momento estériles, y el tipo de preservación era excepcional. Debido a estos hallazgos decidimos que en la campaña 2001 prospectaríamos estos niveles con especial cuidado, ya que considerábamos que nunca antes habíamos encontrado fósiles en esos ambientes por el pequeño tamaño de los restos allí preservados. Después de algunos días de prospección, mientras trabajábamos con un grupo en una zona de canales con concreciones color marrón oscuro, Louise Wellington, una voluntaria británica de especial buen ojo, encontró una pequeña roca redondeada en la cual notó algunos finos huesesillos. Cuando nos lo acercó para que lo chequeáramos, casi caemos de espaldas al comprobar que se trataba de un cráneo completo incluidas las mandíbulas, de no más de unos 8 centímetros de largo. Por los pocos caracteres que eran visibles concordamos en que se trataba de un cinodonte carnívoro, casi con seguridad algo no conocido en Ischigualasto. Es más podía llegar a ser un primitivo... mamífero (aunque tratamos de no pronunciar esta palabra por cávala). Un dinosaurio terópodo Herrerasaurus (número de campo #16)
Los dinosaurios en la paleofauna de Ischigualasto eran sólo una minoría, por lo que la posibilidad de encontrar sus restos son escasas, por ello, todos los hallazgos correspondientes a dinosaurios se consideran importantes, aunque se trate de sólo uno o dos huesos. Por otro lado, a lo largo de los cuarenta años de campañas desde que se conoce a Herrerasaurus, jamás ha sido encontrado un esqueleto completo, y generalmente se encuentran huesos aislados. Después de varios días de trabajo en el que participaron varios grupos de voluntarios, pudimos dejar expuesto lo que se convirtió en el mejor fósil de Herrerasaurus descubierto en los últimos trece años. Entre las partes extraídas se encuentra parte del cráneo, vértebras dorsales, miembro anterior, la cola completa, parte de la pelvis, pierna y pié izquierdo completo (el más completo y mejor preservado de la colección). Tres rincosaurios juveniles (número de campo #21)
Decidimos extraerlo y comenzamos las tareas de limpieza superficial. Comprobamos durante esta fase que la mitad posterior del esqueleto se encontraba bien articulada y completa, lo que mejoraba la calidad del espécimen. Cuando creíamos tener el esqueleto suficientemente bien expuesto como para comenzar la excavación, limpiando cerca de la pata posterior izquierda descubrimos el cráneo de otro rincosaurio del mismo tamaño que el anterior. El descubrimiento de otro ejemplar produjo gran excitación en el grupo, e inmediatamente nos pusimos a la tarea de continuar la limpieza del nuevo ejemplar. Este esqueleto se introducía en la ladera de una pequeña colina, por los que fue necesario remover varias toneladas de roca para poder despejar el área de trabajo. El trabajo posterior dejó al descubierto un extraordinariamente completo esqueleto. Pero lo más increíble fue que a continuación del segundo esqueleto encontramos otro más. Después de la limpieza en el campo, y de realizar las observaciones tafonómicas y geológicas pudimos determinar que estos tres rincosaurios inmaduros, de no más de un año de vida, murieron al mismo tiempo debido posiblemente a una obstrucción de la madriguera que habitaban. Después de un tiempo esta madriguera colapsó, enterrando a todos sus ocupantes que ya habrían muerto tiempo antes, como así lo indican las evidencias de ataque de insectos necrófagos antes de su enterramiento. Este hallazgo representa la primera evidencia para Ischigualasto de mortandad en masa y nos permite realizar inferencias respecto al comportamiento de este grupo de reptiles que vivieron hace 228 millones de años. Nuevo arcosaurio (número de campo #52) Una semana después de comenzar la campaña, Rodney Stone, un simpatiquísimo voluntario británico, mientras prospectaba en un área al norte de la zona de la Gallinita, descubrió en la cima de una colina algo que dejaba boquiabierto a la primera mirada. En una arenisca marrón se veían casi como pintadas, un par de mandíbulas de unos cuarenta centímetros de largo y provistas de afilados dientes curvos. Junto a ellas asomaban numerosos huesos, entre los que podían reconocerse vértebras y algunos huesos largos. La dureza extrema de la arenisca en la cual se encontraban los huesos, sumada a la extrema fragilidad de los restos, los cuales parecían de papel, no nos permitió realizar demasiada limpieza en el lugar. Por ello nos tuvimos que conformar con lo que se veía naturalmente, y tratar de imaginar que habría debajo de la superficie. Si bien en el campo no pudimos determimar con certeza qué era este animal, concordamos en que se trata de un arcosaurio, que no es ninguno de los cuales se conoce el cráneo. Esto nos deja sólo dos posibilidades: (a) que se trate de un nuevo tipo de arcosaurio, desconocido hasta el momento o (b) que se trate del primer hallazgo de un Sillosuchus con cráneo, pues la extrema gracilidad y delicadeza de los huesos visibles concuerda con lo que se conoce de este antecesor de los cocodrilos. No importa cual de estas posibilidades sea la correcta, las implicancias de una u otra son igualmente significativas para ayudar al conocimiento de la paleofauna de Ischigualasto, a la vez que convierten a este descubrimiento en uno de los más importantes de los últimos años. Esqueleto completo de cinodonte (número de campo #37) Durante el desarrollo del Team II, mientras prospectábamos una zona al norte del campamento, muy cerca del camino turístico, uno de los voluntarios Louis Tremblay llamó a Mate Jim Murphy (voluntario veterano experto participante de la mayoría de nuestras campañas), para que chequeara un hallazgo que había realizado y que parecía de importancia. Mate Jim juzgó que era algo digno de verse y nos llamó para que lo revisáramos. Cuando llegamos al lugar, Mate Jim retrocedió un paso para dejarnos lugar y en ese momento descubrió algo que le llamó poderosamente la atención. Nos hizo señas para que lo controláramos, cosa que hicimos de inmediato. Después de algunos minutos de trabajo comenzó a dejarse ver lo que era el cráneo completo de un cinodonte herbívoro del tipo Exaeretodon, pero lo más importante es que la preservación era del tipo que nosotros llamamos “hueso negro”, un tipo de preservación muy raro y que es el que mejor preserva los fósiles. Se trabajó varios días en este hallazgo, un trabajo excitante, pues a continuación del cráneo se encontraba todo el resto del esqueleto. Sumándole importancia a este hallazgo, debido a la posición en que se encontró y su relación con los sedimentos circundantes, nos permitió hacer importante inferencias tafonómicas respecto a los eventos que ocurrieron después de la muerte de este animal hace 228 millones de años. Este cinodonte, por la excelencia de su preservación será el mejor esqueleto de este tipo en la colección de paleovertebrados, y una vez expuesto será una de las principales atracciones del museo.
|
||||
|
||||
|
Durante la quinta semana de campaña, Ricardo Martínez, uno de los PI’s, se encontraba junto con los “gallegos” Rodolfo Lomascolo y Mònica Pujadó (pareja de entusiastas voluntarios españoles) trabajando en la extracción de un fósil. Ricardo se tomó unos momentos de descanso, y de paso comenzó a dar una mirada de detalle en los sedimentos de los alrededores. |
|
Este cráneo, una nueva forma desconocida para la paleofauna de Ischigualasto, presenta a primera vista algunas características que permiten determinar que se trataría de un diápsido (dos aberturas temporales a cada lado del cráneo), aunque será la preparación en el laboratorio la que con el tiempo nos permitirá llegar a más precisiones.
|
||
|
©
Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional
de San Juan , 1995-2002 |
||||