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Parque Ischigualasto |
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Una vez que usted arriba al Parque Provincial Ischigualasto es recibido por uno de nuestros recepcionistas quien le proporciona todas las instrucciones de cómo se llevará a cabo el recorrido y las precauciones a tener en cuenta.
El recorrido interno se hace utilizando su propio vehículo y con la compañía permanente de un guía quien le ayudará a interpretar el paisaje en cada una de las estaciones. El recorrido es de aproximadamente 40 kilómetros e incluye la visita a los puntos más atractivos dentro del Parque. La visita interna cuenta con varias paradas y en algunas de ellas se hacen caminatas cortas en compañía del guía que les permite insertarse en el paisaje lunar de Ischigualasto. El tiempo total de la visita dentro del circuito es de aproximadamente tres horas y media.
A lo largo de la visita al Parque de Ischigualasto se puede entender la evolución de los terrenos triásicos a través de las escrituras que la historia deja grabada en las rocas y fósiles de animales y plantas. Además, podrá maravillarse con las magníficas esculturas en roca que el agua ha labrado en este valle durante miles de años.
La primer parada es en la geoforma conocida como el Gusano, donde las areniscas pardas y los negros niveles de carbón nos empiezan a contar cómo era el parque Ischigualasto en el Triásico Medio, en los tiempos que se formaba la unidad llamada Formación Los Rastros. Si miramos con atención y aprendemos a leer de las rocas veremos que los niveles de sedimentos muy finos, grises y negros nos hablan de la existencia de un lago. A este lago llegaban ríos los que podemos ver reflejados en los mantos de areniscas pardas que coronan esta geoforma. Las hojitas negras que están en el seno de los niveles más oscuros nos cuentan que a orillas de este lago crecían muchas plantas, las que año tras año aportaban hojas que eran transportadas por los ríos o el viento hasta el seno mismo del lago. Allí seguramente servían de alimento a los pequeños invertebrados y peces que lo habitaban por entonces.
A continuación, se transita subiendo en el tiempo geológico a través de la Formación Los Rastros hasta la siguiente estación, llamada El Balcón de Valle Pintado. Parados en este balcón se puede observar la magnificencia de la segunda formación geológica, la Formación Ischigualasto, la cual alberga entre sus rocas la mayor riqueza fosilífera del Parque. Lomadas redondeadas estériles de plantas, formadas por la erosión del agua en rocas arcillosas y arenosas de colores variados, son las que inspiraron a Rogelio Díaz Costa, uno de los primeros periodistas que se dejó conquistar por Ischigualasto, a bautizar el Parque en la década del 60 como el “Valle de la Luna”. Pero las que hoy son lomadas, no siempre lo fueron, durante el Triásico Superior los grandes ríos que en ese entonces conquistaban el valle, depositaban los sedimentos varicolores y enterraban en su seno a los animales y plantas que vivían a su alrededor, dándoles la oportunidad de eternizarse fosilizándose entre sus rocas.
A partir de aquí, el circuito continúa sobre la misma formación, visitando las diferentes geoformas producto de la erosión del agua de lluvia al percolar y desintegrar las rocas poco a poco durante miles de años. Se podrá ver en este recorrido el “Mapa de San Juan” y “Los Vagones” hasta llegar a la siguiente estación denominada Cancha de Bochas. En esta parada se hace una caminata de 300 metros a través de la cual se ve La Esfinge, hasta finalmente alcanzar la cancha conformada por una extensa planicie, en la que se destacan esferas de areniscas que la erosión va dejando al descubierto, asemejando bochas de piedra. La caminata hasta este punto también le proporcionará la oportunidad de introducirse en el corazón de la Formación Ischigualasto y entenderla a través de sus rocas. Las gruesas y claras areniscas que generalmente coronan las partes más elevadas del paisaje, son evidencias dejadas por caudalosos ríos que atrevasaban esas llanuras hace 230 millones de años. Los niveles mas oscuros representan las planicies que se desarrollaron a las márgenes de estos ríos y en donde vivieron los antiguos habitantes de Ischigualasto.
La visita continúa luego visitando el magnífico e imponente Submarino, esta es una de las formas más características y difundidas de Ischigualasto. En esta parada nos encontramos en un alto topográfico del Parque y mediante una corta caminata se puede disfrutar de esta geoforma desde diferentes perspectivas, además de tener la oportunidad de una visión espectacular de todo “La Hoyada”. De aquí se observará, desde las castañas rocas de la Formación Los Rastros hasta las “Barrancas Coloradas”, intercalándose una interminable sucesión lomadas grises de la fosilífera Formación Ischigualasto.
La próxima estación es en El Hongo, esta geoforma también ubicada dentro de la Formación Ischigualasto, presenta esta llamativa forma como resultado de la erosión diferencial del agua entre su base, formada por arcillas fácilmente friables y su techo areniscoso, mucho más resistente.
Finalmente, seguimos sumando millones de años a la visita y llegamos a los sedimentos más jóvenes de la cuenca, se trata de los sedimentos rojos de la Formación Los Colorados, las que tienen una edad asignada como Triásico Superior Alto, es decir unos 220 millones de años. Esta unidad está representada en las Barrancas Coloradas, las que nos acompañarán hasta terminar la visita. Leyendo en el libro de su historia encontramos que las rocas de esta formación hablan de ríos y vientos, de un clima árido y cálido. Los ríos y sus llanuras están en las capas de areniscas y arcillas que sobresalen formando bandas en la pared, mientras que los vestigios del viento, un poco mas escondidos, están representados por gruesas capas rojas, bien arriba, cerca del techo de la Formación.
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